lunes, 18 de mayo de 2020

SOBRE LA BELLEZA

Creo que, si somos capaces de responder, dónde nace la belleza y qué la hace universal, podremos dilucidar sobre qué es ella. Conmoverse ante un atardecer, una obra de arte o una flor, debe hacernos pensar si la forma, el color, el olor o la textura, influencian en eso que llamamos belleza. De ser así, ya no estamos hablando de estética, sino de sintética. Toda una realidad donándose a nuestros sentidos. La belleza no es sólo una cosa, es la confluencia de todo abriéndose ante nosotros. Uno se siente cautivado por lo más elevado de cada especie. En este punto, no es sólo la generosidad de las formas resumiéndose en una sola mirada, sonido, sabor o todo a la vez, sino, la vida vibrando dentro de nosotros, y en una forma más elevada, el espíritu de cada cosa unido en un sólo lenguaje con nuestro espíritu. En este nivel de percepción, los sentidos no son una respuesta sobre, qué es la belleza. La armonía no procede de la vista o el oído, pero sí de algo más interior ¿Es el "ser", el orígen de la belleza? Pierre Reverdy menciona que la poesía no está en las palabras ni en la realidad ¿Entonces dónde? "La poesía, es el lenguaje del espíritu". Escribió más tarde. Luego Bachelard, decía que "la palabra de un poeta, porque da en el blanco, conmueve los estratos (más) profundos de nuestro ser" ¿Cómo puede ser el espíritu que hay en cada cosa, el orígen de la belleza? Porque la belleza está ligada a lo bueno. Como virtud del espíritu, esta misma se convierte por antonomasia, en un tema espiritual. Somos espíritus materializando su propia belleza. "No se da un verdadero goce estético si no es del bien, ni un verdadero placer moral si no es de lo bello". Escribió Shaftesbury, filósofo inglés. Para entender un poco esto, de la belleza ligada a lo bueno, veamos la etimología de la palabra misma. Según el Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española, la palabra Bello (hermoso, bonito, que tiene belleza), tiene su orígen en el indoeuropeo dw-ene-lo, que traduce: bonito, lindo, agradable. Y hace este apunte: "la idea implícita es que lo que tiene valor ético tiene valor estético". Y recomienda buscar la palabra "bueno", cuya raíz dw-enos (indoeuropeo) y traduce: virtuoso, agradable, útil. El diccionario aclara que la palabra "bueno", es de la misma raíz (bueno:dw-enos; bello: dw-ene-lo) que traduce bello, bendito, benévolo, bendecido. Por lo tanto, la belleza es sinónimo de lo bueno, lo bendito y bendecido ¿De quién llega esta mística "bendición" de lo bueno y bello? Kandinsky reconocía la unicidad entre estas dos palabras en su libro "De lo espiritual en arte"; y es eso, lo que convierte a la belleza en universal ¿Puede algo que es bello para mí, serlo también para otro? Shaftesbury, nos dice de nuevo "que los objetos bellos revelan todos una misma ley y siguen una misma dirección", el espíritu sensible que vibra en total consonancia con lo demás. Esa belleza absoluta por su originalidad y que, sin molde, encuentra un alma dónde poder ser, en la que pueda resonar, como la melodía de los espíritus que conversan en la antigua música del universo. Es esto, la belleza de una flor, un atardecer o una obra de arte.

2 comentarios:

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