martes, 28 de julio de 2020

Corrección poema Oscuridad y alba Ayran

Al otro lado de mis ojos 
esta la noche, 
escucho el vacío 
el repicar de la libertad en el fondo del silencio

Aún en la penumbra
reconozco al sol
asomando desde el punto más oscuro del horizonte 
donde la mente se quita la máscara
y desaparezco
donde mi verdad se desnuda 
y el alba se revela
como testimonio indudable 
de lo que soy
el camino del medio
la esencia. 



Las flores en sus cunas, 
esperan estremecidas por el viento. 
Mientras, la luna,
en su carruaje de perlas tirado por Selene,
echa su cabello negro por el cielo 
e inclina sus pezones huecos sobre los campos. 

En el mundo sublunar
hechizado por Morfeo, 
cuyo encantamiento solo evaden los amantes, 
la luna abre siempre algunas flores. 

El sol, 
a la partida de la dama de plata, 
levanta su frente dorada entre las nubes
y extiende sus brazos 
para acariciar a las doncellas. 

martes, 21 de julio de 2020

Oscuridad interna - Ayran

Es preciso estar atento 
al otro lado de los ojos 
esta la noche, 
se presiente 
la libertad en el fondo del silencio

La luz del sol interno lucha 
sabe su reino cercano
los ecos murciélagos revolotean
en su vana resistencia al amanecer
se engañan
no saben que es en el punto más oscuro del horizonte
donde la mente se quita la máscara
el yo desaparece 
la verdad se desnuda 
y se revela el alba
como indudable testimonio 
de lo que es y no es
la esencia. 








Noche



Truena el mal presagio
los techos se desmoronan en maullidos
llueven gatos negros
pequeños gatos negros
que en su espesura
hacen la noche

LA FORMA DEL ALMA

Creo que el alma tiene forma de golondrina:

Vacío emplumado

Locura del viento

Canción de la sed

Sueño de la lluvia.


Mañana se muere



Mañana se muere
Todos los días se muere
mañana
diez de la mañana
cama del hospital
nos mira
con esa lágrima eterna
susurra
me ama
su papá le pregunta:
¿Y a mí?
pero su respuesta
se deshace
como un granito de azúcar
en el agua
Mañana se muere
todos los años
el mismo día
la misma hora
nos morimos

EJERCICIO DEL TALLER


LUCIERNAGA
La casa acobijada en el follaje de limoneros y samanes.
La noche no permite a mis ojos ir más allá de los anjeos.
Los recorro con maña tratando de encontrar un agujero.
Camino y recamino el mosquitero haciendo trazos vagos.
De verdad, no hay un resquicio. La pasaré fuera titilando.

FUEGOS DE SANTELMO
La luna llena va ascendiendo del horizonte a su zenit.
Detrás del tamarindo se irisan los fuegos de santelmo.
Yacen cuerpos enormes perfilados por brillos tenues.
Avizoro la quietud embarazosa, pero, algo se mueve.
¿Qué es eso? Ah, es el látigo de la cola de una vaca.

Jaime Alberto lomanto despertar

Buscando hacia lo profundo// Rayos de luz penetran el oceano// Giro hacia La luz //observó lo que pinta// la busqueda es otra

lunes, 20 de julio de 2020

  Epifanía del cielo.  María Paula López. 

El cielo es una ingente cúpula 
que se pierde en la curva del horizonte, 
donde los únicos cuerpos habidos 
fueron hechos de un soplo. 

Las aves, dueñas del mundo, 
escucharon primeras a los seres empíreos
cuando encumbraron el aire 
en sus carros alados.

Ahí Dios, en su santa cúspide, 
vigila el Edén 
con su pupila de luz. 




De John Berger

UNA VEZ, UN POEMA 

Los poemas, incluso cuando son narrativos, no se parecen a los cuentos. Todos los cuentos tratan de batallas de una u otra clase, que terminan en victoria y en derrota. Todo se mueve hacia el fin, cuando se sabrá el resultado. Los poemas, ajenos a los resultados, cruzan los campos de batalla, atendiendo a los heridos, escuchando los locos monólogos de los triunfadores y los temerosos. Traen una especie de paz. No por medio de anestesias o tranquilizadoras confirmaciones, sino por medio del reconocimiento y la promesa de que lo que se ha experimentado no desaparecerá como si jamás hubiera existido. Sin embargo, no se promete un monumento. (¿Quién que esté todavía en el campo de batalla desea monumentos?) Se promete que el lenguaje ha acogido, ha dado refugio a esa experiencia que lo ha pedido a gritos. Los poemas son más parecidos a una plegaria que los cuentos, pero en la poesía no hay nadie a quien orar oculto tras el lenguaje. El lenguaje mismo debe escuchar y conceder. Para el poeta religioso, la Palabra es el primer atributo de Dios. En toda la poesía las palabras son una presencia antes de ser un medio de comunicación. Sin embargo, la poesía usa las mismas palabras y más o menos la misma sintaxis que, digamos, el informe general anual de una corporación multinacional. (Corporación que prepara, para su provecho, algunos de los más terribles campos de batalla del mundo moderno.) Entonces, ¿cómo puede la poesía transformar el lenguaje de tal modo que en vez de comunicar información, escuche y prometa y cumpla la función de un dios? Que un poema pueda utilizar las mismas palabras que el informe de una empresa no significa más que el hecho de que un faro y la celda de una prisión puedan construirse con piedras de la misma cantera, unidas con el mismo cemento. Todo depende de la relación entre las palabras. Y la suma total de todas las relaciones posibles depende del modo en el que el autor se relacione con el lenguaje, no como vocabulario, ni como sintaxis, ni siquiera como estructura, sino como principio y como presencia. El poeta sitúa el lenguaje más allá del alcance del tiempo: o, más precisamente, el poeta se acerca al lenguaje como si fuera un lugar, un punto de reunión donde el tiempo no tiene objeto, donde el tiempo está abarcado y contenido. Si la poesía habla a veces de su propia inmortalidad, esta demanda tiene mucho más alcance que la afirmación del genio de un poeta particular dentro de una historia cultural particular. En este caso, se deben diferenciar la inmortalidad y la fama póstuma. La poesía puede hablar de inmortalidad porque se abandona al lenguaje en la convicción de que el lenguaje abarca todas las experiencias, pasadas, presentes y futuras. Hablar de la promesa de la poesía podría ser equívoco, pues una promesa se proyecta hacia el futuro, y lo que la poesía propone es precisamente la coexistencia del futuro, el presente y el pasado. Una promesa que se aplica al presente y al pasado así como al futuro es más bien una certeza.

jueves, 16 de julio de 2020

UNO Y SU QUIMERA DE SER


REFLEXIÓN EN EL ESPEJO



¿
yo
vivo
sucumbo
retomo la vida
sobrellevo  con prisa
un cuerpo desganado y viejo
una civilización aullando novedades
un paradigma que se muta en los sueños
una utopía que vuelvo a escribir en mi rescoldo
buscando a tientas escondites de la libertad y la furia
en el sinfín de la rueca que rebobina todas las convicciones
con balbuceos que apenas perfilan la entraña en la quimera de ser

con balbuceos que apenas perfilan la entraña en la quimera de ser
en el sinfín de la rueca que rebobina todas las convicciones
buscando a tientas escondites de la libertad y la furia
una utopía que vuelvo a escribir en mi rescoldo
un paradigma que se muta en los sueños
una civilización aullando novedades
un cuerpo desganado y viejo
sobrellevo  con prisa
retomo la vida
sucumbo
vivo
yo
?



Guillermo Pulecio Corredor
Aquelarre en la Sima, 16 de julio de 2020
Liando sueños perdidos en la arquitectura de una pirámide

miércoles, 15 de julio de 2020

                                         
                                                    ESO SOY 

                                        El abrazo que confina el horizonte
                                        Para darle camino a las estrellas

                                        Los pies que crecen
                                        Fundidos a la tierra
                                        Para ser la tierra misma

                                        El pelo encendido con el amanecer
                                        Hasta ser la cabellera
                                        De hilos de luz
                                        Ensortijados a una sombra        

                                        Un rostro absorto
                                        A la espera de la mirada
                                        Que destelle el espasmo de un aliento
                                        Al borde de la frontera de la vida  

                                       Soy el universo
                                       Migajas de su esencia
                                       En el sempiterno retorno
                                       Hacia la nada          
                                           
                                                  AZUL Y VERDE 

                                              Una pisada en la hierba
                                              Bordada de verde
                                              Sin una mancha de un deshecho
                                              Inocente de culpa

                                              Azul inmanente
                                              En odas que van y vuelven
                                              Con espumas de agua y arena
                                              Transparente en la luz y la sombra
                                              Sin la piel de plástico
                                              De un lecho moribundo 

                                              Tierra azul y verde
                                              Colores que transpiran
                                              En los espacios de aire y piedra
                                              Un olor de muerte serena
                                              Extendida en ramos por la lejanía
                                              Para ser y siempre ser
                                              La flor que amanece cada día         

martes, 14 de julio de 2020

UN SILENCIO PROFUNDO

Quisiera un silencio profundo, como  un viento mudo rebotando en un poso, que más que profundo olvidado.

Un silencio profundo, en el que pudiera escuchar  todos los  colores  detrás de la noche, el murmullo azul de  la luna en el temblor del estanque.

Quisiera un silencio profundo, para escuchar lo que calla la palabra: el desconocido canto en el sueño de la alondra.


Sin título - Ayran Riascos

Ser presente en el cuerpo mío de mí,
en el alma mía de mí,
en mis pies la certeza caminando,
el gladiador con que me gobierno.

Ser en mí la acogida que busco afuera,
para que afuera me acoja.
ser más allá del cuerpo, del pecho plano,
más allá de lo que pesa saber una lengua,
ser en mi mano el territorio fuerte de la ternura,
el presente del cuerpo mío,
en el real cuerpo mío.

poemas Cristina I.


Silencio


1251


“Es el silencio lo que nos da miedo.
En una voz hay rescate.
Pero el silencio es lo infinito
Sin cara.”


Emily Dickinson


SILENCIO ADOLESCENTE

Aletean en el aire
corpiños y calzones blancos
la joven mira a lo lejos
sus alas, mecerse al viento.


DÍALOGO


Silencio,
no digas nada
sólo sella mis labios
con un beso.


OCASO


En el juego transparente
de la promesa mentirosa del oasis
la mariposa azul cobalto estrella sus alas
contra el Muro de los Lamentos.
Cae como polilla desvaída.
convertida en polvo de desierto.







SOMBRAS DE SILENCIO

Me visto de preguntas
el silencio cubre mi sombra
mis palabras se perdieron en tus pasos.
Sólo sombra congelada en el zoom de la pantalla
El abrazo de la luna argenta mi gemido.





SILENCIO DE UNA PAVA CAUCANA

Me graznas desde el mandarino
Silencio
Alharaca de maternidad angustiada;
El milano planea
picos aterrados bajo tu manta saraviada
nos miramos aleladas
mientras cantas
alejando la obscuridad de su ataque.





SUITE DEL SILENCIO

Y el mundo fue silencio
Sólo el silvo de la mirla
En el solsticio de verano.



Junio de 2020
María Cristina Irurita Cruz




domingo, 12 de julio de 2020

Poema revisado en el taller.


SIN SU RISA

El rapsoda calló. Yo lo miraba
entre una nube de melancolía”
La Balada Inédita, Julio Flórez

Hace tres años moro y sobrevivo
con la inefable pena de su partida.

Se llevó consigo su eterno regocijo,
sus palabras y su fervor libertario

No  quedó nada para libar en el estío

A veces,

su figura trasluce y lame las cortinas,
su sombra se desliza sobre el muro.

Y otras, claudico en el naufragio
de esperar un rescate que no llega.

Sin su risa

asisto mudo al estropicio de fluir
calado por una lluvia de neones.

Guillermo Pulecio Corredor
Comarca Abisal, 12 de julio de 2020
(Para un triste aniversario del 8 de Julio)

sábado, 11 de julio de 2020

10. Reflejos. Xiomara Ortega

Reflejos. Xiomara Ortega

La verdad tiene
una alma gemela
que ama el circo 

La verdad siempre
está escuchando 
los sonidos de la noche 
mira las mañanas
jugar con las nubes

No había delfines en las aguas de Venecia 

Cuesta más trabajo 
ver el reflejo del estanque 
más fácil ver las ilusiones 
del asfalto mojado en calor.

miércoles, 8 de julio de 2020

Reflexión 2


REFLEXIÓN SOBRE EL HACEDOR DE POEMAS

Agradezco la revisión de mi poema sentimental “SIN SU RISA”, producto del recuerdo de alguien muy querido que falleció hace tres años.
Los comentarios y sugerencias los recibí con mucho agrado porque me parecieron oportunos y serios en este proceso de dignificar el ejercicio creativo mediante la atención a la forma, al contenido, al significado, al sentido, al ritmo y musicalidad del escrito poético.
Consciente de que el idioma castellano es uno de los más ricos de las lenguas vivas; por su léxico, la variedad en la conjugación de sus verbos y su adaptabilidad para convivir con otros idiomas, me propongo a reflexionar de la manera más amable sobre el ejercicio del hacedor de poemas.
El aspirante a poeta es un sujeto perfectamente individual que soporta la carga de la cadena del aprendizaje, una historia, las aventuras, los sueños, una utopía, la beligerancia o apatía por las causas humanas-sociales-políticas-planetarias. Desde esta particularidad se enfrenta a descubrir o no los sentimientos y las vivencias propias o las capturadas en otras fuentes del entorno existencial, para desgarrar imágenes como preámbulos del hecho poético.
Para alguien no sensible una composición poética, son solo palabras (como dice la canción de Silvana di Lorenzo), pero, no son palabras aleatorias, ellas son armadas en un cierto orden para insinuar imágenes, sensaciones y fantasías; y al mismo tiempo, captura con su magia la atención y el imaginario del lector.
Este hecho inefable en el proceso de búsqueda de comunicación por parte del escritor, contando tan solo con adjetivos, sustantivos y verbos, lo enfrenta a la estructuración de una filigrana con solo palabras. En todo caso, no le queda otra alternativa a este hacedor de versos, que enfrentar con riesgo su compromiso de utilizar bien las palabras comunes y raras de su idioma materno. O como dice Hugo Mujica en su conferencia en “El vaso roto” el escritor “mientras más palabras conozca más posibilidades de dejar vibrar esa experiencia va a tener; por así decirlo, más entonaciones y más matices del poema”.
En este punto, es preciso insistir que en un idioma tan rico no deben existir palabras vedadas y mucho menos encarceladas por la moda o la academia, pues, estaríamos constriñendo posibilidades de crecimiento lingüístico y de nuevas significaciones a la expresión literaria. Creo que no debe darnos vergüenza insinuar al lector revisar el diccionario de vez en cuando; para, de alguna manera, confrontar la actitud facilista a que nos ha traído la ideología de la inmediatez de nuestra sociedad de consumo.
El ejercicio de escribir poemas debe conducirnos a estados de lucidez, dolor, felicidad, asombro, reflexión, misterio, misticismo, magia, fantasía, elementalidad, telúrica y Libertad. Repito, cada escribidor comprometido, es un individuo con la posibilidad de contar sus propias experiencias y las adoptadas de fuentes externas, tan solo con las palabras que el uso y su nivel de ilustración le permitan expresarse.   
Los primeros cánones como forma de control de lo que se debe decir  o no, de lo que se debe saber o no, se establecieron en la biblia de los Hebreos. Después pasaron por todas las eras de la filosofía y la estética hasta el presente: la Era del Conocimiento. Donde todo es debatible y todo es aceptable o deplorable dependiendo del tamiz con que se filtre el contenido filosófico, ideológico y pragmático del objeto en estudio. O simplemente, por los acuerdos a que se hayan llegado en un grupo de discusión. En nuestro caso el taller literario. Así, Los cánones de belleza o estética como la moda son pasajeras, nunca tendremos la última palabra, porque el escribiente tiene mundo aparte y punza su realidad y le da contenido desde su filosofía de vida, sus creencias o su utopía cultural. Es decir, la óptica con que se mira un hecho, una fantasía, una tristeza, un triunfo, una alegría depende del creador.
Si se puede desde cualquier escalafón de la experiencia remozar la escritura como medio de expresión. Siempre es posible encontrar y reencontrar en las palabras comunes y corrientes ese detonante que encienda la imaginación y la fantasía. Quiero dejar constancia que esto es lo más importante que he encontrado en El Traspatio del Cielo: la apertura al conocimiento y la modelación de los ejercicios presentados al taller. El quehacer poético no es de eruditos sino de seres sensibles; por esta razón, el taller como está diseñado, nos permite discernir sobre las mil maneras de componer un verso.     
La “intelligentsia” tuvo su cuarto de hora en aquellos regímenes en los cuales solo se admitía una verdad. Esas murallas fueron derribadas por el pensamiento creativo de los gestores de Libertad.
En este berenjenal de la sapiencia todo es mutante y le toca al mísero poeta encontrar por su cuenta la Lámpara de Aladino que le permita avanzar para alcanzar sus deseos de legitimidad y de gloria. Por esto, es función de los talleres literarios sembrar en los poetas participantes esos resonantes que coadyuven en su despertar a la poética y sobre todo entender la individualidad de la creación artística.  
Confieso que he reescrito el poema “SIN SU RISA” más de veinte veces y aún no hallo la melodía ni las palabras que satisfagan mi instinto creativo. Ya llamo al poema “SIN SU RISA ESTERTÓREA”. Precisamente hoy que se cumple el tercer aniversario. 
Guillermo Pulecio Corredor
El traspatio del cielo, 8 de julio de 2020

martes, 7 de julio de 2020


Poética, crítica y utopía

La primera tarea por solventar es la delimitación de nuestro terreno, o sea, decir qué entendemos por poética. No podría haber mejor comienzo para nuestro propósito que las afirmaciones de Aristóteles al respecto: "La obra propia del poeta no es tanto narrar las cosas que realmente han sucedido cuanto contar aquellas que podrían haber sucedido y las cosas que son posibles según una verosimilitud o una necesidad.


 En efecto, el historiador y el poeta no difieren por el hecho de escribir sus narraciones uno en verso y el otro en prosa -se podría haber traducido a verso la obra de Herodoto y no sería menos historia por estar en verso que en prosa-; antes se distinguen en que uno cuenta los sucesos que realmente han acaecido y el otro los que podrían suceder. 



Por eso la poesía es más filosófica que la historia y tiene un carácter más elevado que ella, ya que la poesía cuenta sobre todo lo general, la historia lo particular"'. El filósofo nos ayuda con esta cita a superar una visión meramente formal o semántica de las diferencias entre el discurso poético y otras clases de discurso -el histórico es sólo un ejemplo-; lo metafórico no puede dilucidarse en el solo plano del nombre o del enunciado, ya que de tal modo nos quedaríamos atados irremediablemente a la semiótica y a la semántica, "encerrados" en el  texto sin la posibilidad de "ver" las relaciones de éste con lo real. Es a partir de una hermenéutica, o sea -y según lo plantea Paul Ricoeur-. ateniéndonos al plano del discurso en su globalidad y sus relaciones con la realidad -referencialidad-. que podremos resolver con mejores resultados e interesantes consecuencias el problema del discurso poético: la poesía es ''más filosófica" debido a su carácter metafórico. ya que realiza una suspensión del referente usual, descubriendo/ produciendo una asociación novedosa entre el discurso y las cosas , o sea, se "refiere" de "aquellas [cosas] que podían haber sucedido y las cosas que son posibles según una verosimilitud o una necesidad". 


Pero es que, además, lo poético no puede identificarse sin  lo que generalmente se entiende por "poesía'' en tanto construcción literaria diferente de la .. prosa". 



A partir de lo anterior, una novela puede ser incluida bajo nuestra categorización poética dada la suspensión referencial aunada a la nueva referencialidad implementada, o sea, al emplearse el lenguaje para la creación de una ficción que no se corresponde literalmente con la realidad de los hechos "actuales", lo propiamente factual, pero que sí es capaz de recrear "es La" realidad mediante la puesta en escena de "esa otra" realidad posible, el "mundo" del texto, que garantiza la verosimilitud de la creación literaria.



 Esto es la metáfora y no la identificaremos acá con la versificación, la rima u otro fenómeno que escape a la categorización que hemos elegido. Visto lo anterior podemos afirmar que lo poético tiene un enorme potencial creador y recreador de la realidad, dado que el discurso metafórico es capaz de introducir en nuestro campo perceptivo posibilidades que sirvan de orientación y acicate a nuestra praxis. En esta línea, "el poder de la metáfora consistiría en destruir una categorización anterior, para establecer nuevas fronteras lógicas sobre las ruinas de las precedentes"'. 


El enlace con lo utópico se logra desde el momento en que entendemos éste en sentido amplio, en tanto propuesta radicalmente nueva ("nuevas fronteras lógicas") pero, y esto es fundamental, nos interesa enfatizar que esto utópico no tiene sentido si se desatiende el aspecto de la crítica. De nuevo encontramos en Ricoeur un poco de luz: "El poder del texto al abrir una dimensión de la realidad implica, en principio, un recurso contra cualquier realidad dada y, por eso, la posibilidad de una crítica de lo real. Es en el discurso poético que este poder subversivo está más vivo". La subversión la realiza lo poético dentro de las "lecturas", "narrativas" y "textos" que pretenden explicar/interpretar la realidad a partir de un presupuesto ideológico o metodológico determinado, el cual se ha convertido en el modo usual de entenderla. 


Lo metafórico, por lo tanto, comprende la modificación de un término, enunciado o discurso respecto de su sentido propio, pero no entendiendo este propio como equivalente a original, etimológico, sino en cuanto usual'. En efecto, cuando una metáfora es utilizada cotidianamente por la comunidad hablante estamos ante la "metáfora muerta"; por el contrario, la "metáfora  viva" es aquella que genera la sorpresa y el asombro, la capacidad para ver la realidad de manera novedosa con lo cual la realidad, tal como se nos presenta en el discurso "oficial", se ve radicalmente cuestionada o, dicho de otra manera, relativizada. Por eso no es extraño que el rol del poeta se confunda en muchas culturas con el del profeta: "En las sociedades rudimentarias la poesía y la profecía están tan íntimamente relacionadas que es casi imposible distinguirlas. El cantor revela a otros hombres lo que ha aprendido de una fuente sobrenatural y es tanto un profeta como un poeta en cuanto utiliza la técnica y la concentración de la poesía para dar fuerza a sus profecías y cree que está literalmente inspirado". 


Esta inspiración podemos entenderla como interpretación poética de la realidad, mediante la cual el poeta puede ver las cosas de un modo diferente. El profeta entra en conflicto con lo establecido principal y radicalmente porque su vocación se origina en una especie de "iluminación" o "inspiración". Estas no tienen por qué ser exclusivamente de índole religiosa, pero sí son característica esencial para su labor: el iluminado o inspirado interpreta la realidad de modo distinto. 


En el caso del poeta, el conflicto no dependerá fundamentalmente de los temas elegidos, de los contenidos en su discurso, o de la filiación ideológica del sujeto, sino del mero acto poético, el cual necesariamente relativiza lo establecido para poder "abrir una dimensión de la realidad". Lo anterior viene a darnos valiosos elementos para entender la creación literaria no como la concreción de una mentira sino como la expresión de una verdad, precedida por la denuncia de la mentira, ya que en absoluto consideraremos a la ficción como falseamiento, mucho menos como engaño. Vale más hablar de utopía que de fantasía cuando nos referimos a la poética y esto significa que entramos en el ámbito de la ética, el ámbito del deber ser. Utopía y deber ser. En este lugar puede preguntarse el lector por la relación con las Bases de que hace gala el título de nuestro escrito. 


¿Dónde encontramos nosotros esta relación? ¿A qué se debe que hayamos elegido el discurso anterior sobre la poética, la utopía, la crítica, la mentira, etc. para analizar aquel documento? Esto lo aclararemos enseguida, pero antes que nada tenemos que ahondar en lo que entendemos por dimensión ética de la utopía, para lo cual nos auxiliaremos de un estudioso de los mundos de ficción como lo es Umberto Eco, el cual nos dice: "Utopía. 


Puede imaginar que el mundo posible narrado es paralelo al nuestro, existe en alguna parte, aun cuando nos sea normalmente inaccesible. Esa es la forma que adopta por lo general el relato utópico, ya se entienda la utopía en su sentido proyectivo, de representación de una sociedad ideal, como sucede en la obra de Tomás Moro o en sentido caricaturesco como deformación irónica de nuestra realidad, como sucede en la obra de Swift. Este mundo puede haber existido en tiempos o existir en un lugar remoto del espacio. Por lo general, constituye el modelo de cómo debería ser el mundo real".  Eco ubica su concepción de utopía dentro de lo que concibe como planteamiento contra/actual fantástico, o sea, una elaboración ficticia que desarrolla su trama de modo que no coincida con la "forma" como suceden las cosas en el mundo real, o sea que el mundo posible, el que se plantea en la narrativa fantástica, es estructuralmente distinto del real". Hemos elegido esta perspectiva para nuestros análisis no sólo porque contribuye a la explicación de la relación entre utopía, crítica y poética, sino, además, porque nos permitirá categorizar mejor las Bases. 



Pero bien, regresando a nuestra actual preocupación, en la última línea se nos aclara lo del carácter ético de la utopía. Si la ética comprende el análisis del valor del comportamiento humano y el planteamiento de criterios que sirvan de guía para la optimización del mismo, cuesta creer que pueda desterrarse apriorísticamente de su horizonte un modelo de lo que sería el mundo óptimo, o sea y sólo según este sentido, el mundo ideal. Llevar a cabo esto implicaría acabar con el horizonte ético, puesto que equivale a invalidar la necesidad de plantear criterios de comportamiento. Por otra parte, es evidente que en la construcción de unos criterios éticos habrá que tomar en cuenta las posibilidades concretas, ya que a partir de las mismas toda acción podrá ser determinada como susceptible de análisis ético, mientras que la no existencia de posibilidades reales, históricamente determinadas, invalidaría un juicio ético que exigiera un comportamiento para el que tales posibilidades fuesen fundamentales'. 


Pero hay un aspecto que también nos interesa destacar y es que el planteamiento de un mundo ideal, la propuesta, el "debe", invalida, cuestiona y relativiza el mundo "ficticio", lo que tenemos, el "es": hay una ineludible dimensión crítica, de denuncia, en los planteamientos utópicos y ésta sólo puede originarse en una novedosa percepción de la realidad.



Carlos Molina Velásquez
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas

Ruptura (corrección)



Yo la vi
sí, la vi sopesar su duda entre lamentos  
enrollar recuerdos humedecidos.

Él la vio
La vio abandonar sus sueños detenidos, 
en el lomo semidesnudo de su ahora
la tristeza de ella oculta en el silencio.

Ellos la vieron.
Vieron  su luz menguarse 
fundirse 
en  la obscuridad de su primer desengaño.

Ella luchando con actos desesperados propios del débil
despojándose de promesas secas.

Pero  ella no se vio
No vio que en su marcha
se rezagaba su sombra 
como una estela de dolor en movimiento.

¿La ven? 

Es ella,  
sólo un  poco de aliento recuperado.


 Fuerza Callada

Te atrapé por un instante 
entre mis manos
y en el momento preciso 
te permití escapar.

Te vi sumergir 
en ese espacio sin sonido
donde reposan 
tus sueños coloridos
Tan serena
tan callada
tan pequeña
cualidades opuestas a tus conquistas.

Con fuerza callada 
has cautivado al mundo
como los pistilos 
seducen al colibrí.

Y sigo aquí
cerca
muy cerca
contemplando tus pasos
mientras el espejo me recuerda
hacia donde van los míos

REMIRANDO A ANDREI TARKOVSKIY - Guillo

SOBRE LO QUE ME QUEDA AL REMIRAR ESTE FILME-ARTE (Así decíamos en los años setenta)   ATREVIMIENTO: Después de unos meses, sumergido e...