martes, 30 de junio de 2020

texto

Acaso sea la mirada

quien revele al cielo 

la más honda tristeza

que cruza el cuerpo.



Algo más sobre el silencio


Sentada en la cama

mamá espera

Quizás

después de varias noches

se pregunte 

si este vacío que nos mece 

corresponde a su silencio

o al mero habitar de las formas

Buena tarde. Dejo mi ejercicio sobre lo fantástico en la poesía.

LA OSCURIDAD HAY QUE MERECERLA

Amo la noche, su mitología.
Instante cuando las horas
se van a sus nidos,
el céfiro descansa de la primavera.
El mundo,
roca lanzada en el tiempo,
sus colores y horizontes difuminados
en la sombra, reflejo del universo.
Noche, señal de otro tiempo,
secreto inocultable de los dioses,
nos distraen con soles
y estrellas fugaces.
Ella, recita de memoria nuestra existencia
¿Cómo olvidar sus propios abismos?
En la esquina de la madrugada
hay un perro,
su cola dibuja los signos
para acercar a la luna.
Nada lleva nombre,
las palabras como huesos enterrados
bajo la lengua.
Todo se anuncia con su propio cantó.
El viento, pariente de nubes y cigarras,
empuja ventanas y fronteras,
sube por las paredes
dónde duerme la tardé.
Ya nada resiste a la noche,
ella se abre,
el cielo obedece.

John Raigoza
El poeta entra en el cielo y siembra un pájaro gris,
entra en la noche y recoge luciérnagas para su sueño,
entra en el amor... y nunca regresa.

lunes, 29 de junio de 2020

Ruptura

Yo la vi
Sí, la vi sopesar su duda entre lamentos.
Era ella enrollando remembranzas, humedecidas por dos charcos negros.

Él la vio
La vio acunar sus sueños detenidos, en el lomo semidesnudo de su ahora.
Era ella ciñiendo la tristeza que subyace en el silencio.

Ellos también la vieron.
Vieron su luz atenuarse y fundirse
en la obscuridad de su primer desengaño.

Era ella luchando con actos desesperados propios del débil, arrancando las hojas muertas de sus promesas secas.

Pero ella no se vio
No vio que en su marcha inexorable se rezagaba su sombra, como una estela de dolor en movimiento.
¿La ven?
Pero no es ella, es solo un trozo de aliento recuperado.

domingo, 28 de junio de 2020

Ejercicio del taller


SIN SU RISA
 “Hay alguien que yo sé: ¡morándome!
Arrastra sus alas de ángel sonámbulo
                  como quien busca una puerta”         
Rómulo Bustos Aguirre

Desde hace tres años,
moro en la pena de su destierro.
Su ternura emanó
y se llevó consigo el regocijo.

Esa lóbrega noche
se desgranaron sus palabras,
se evaporaron
y no pueden libarse en la sequía.

Desde entonces

Su ánima lame
y trasluce el vaporoso organdí,
su eterna esencia
tremola en bambalinas de silencio.

Hoy,

sin su risa,
un naufragio me lanza a la borrasca
al estropicio
de fluir como neón calado por la lluvia.

(Para un triste aniversario el 8 de Julio)
Guillermo Pulecio Corredor
Dasein, 28 de junio de 2020

sábado, 27 de junio de 2020

                                                AL FONDO
                       
                                        En una inmersión en el fango
                                        brazada a brazada
                                        descender la espesura náusea
                                        que trunca el ánimo
                                         hasta el piso
                                        donde el lodo se cuaje
                                         posar un pie
                                         uno tras otro
                                         marcar una huella
                                         que se vuelva camino   


viernes, 26 de junio de 2020

7. Silencios. Xiomara Ortega

Silencios. Xiomara Ortega

Ver el grito correr por la calle principal, subir por las escaleras y encontrar la voz, tocar la voz y ver tan de cerca el suspiro, sostener la mano del suspiro y verlo resbalar desde lo alto del edificio, verlo caer hasta quedar pegado al suelo. Se levanta hecho gemido, me devuelve una mirada mientras alza el vuelo con las hojas que duermen junto a la parada del bus.

martes, 16 de junio de 2020

Fantasía interrumpida (Ejercicio sobre la fantasía. Corrección)


Debajo de la máquina de coser, lejos, muy lejos donde las piernas de mi madre ya no se ven; entre hilos y retazos se teje el rumiante verde. Desde un rincón desanuda la mirada, extiende sus enredaderas y abre sus manos de bocas grandes: cantan el misterio. El timón retoma el vuelo y sobre la infinita colcha de colores visualizo el espacio, hasta que un animal extinto nos expulsa del sueño con sus alaridos de hombre. Ya no hay combustible para la nave: en el espacio  un animal extinto se alimenta de su reflejo.


(Me excuso de antemano por no darle el tiempo de reposo y gracias por las anotaciones)

6. Moho. Xiomara Ortega

Moho. Xiomara Ortega


(Ejercicio de la fantasía. Xiomara Ortega)  (Corregido)

La casa está tan oscura y húmeda que parecemos estar flotando en la noche. Se cuela un olor a madera descompuesta, creo que es la mesa de pino que se quedó por fuera de la casa, aunque debajo del techo; pero la lluvia que no cesa desde hace días debe haberla humedecido.  Los muebles de cedro de la habitación, también dejan su aroma que se entremezcla con los jazmines. 


Me gusta el aire frío que entra por las ranuras de la ventana, aunque pienso: el abuelo murió en Siberia; en el infierno no hay fuego, solo hay hielo. 


No para de llover y la oscuridad parece un plástico que se nos pega en la piel. Nos levantamos de la cama y el suelo está enmohecido, una capa espesa se nos adhiere en las plantas de los pies. Volteo a mirarte y aprieto tu mano porque tengo miedo, tomo una bocanada de aire con esfuerzo para preguntarte, dónde estamos; tú me contestas: ¿dónde estoy?

lunes, 15 de junio de 2020

Poesía y fantasía Jaime Lomanto Transmutando

Cae la tarde // una fuerza silenciosa invade mis entrañas/ como bruma penetrando por los huesos // El ser se diluye/ las paredes y las cosas ya no existen// Deriva la conciencia cristalina sumida en su velo misterioso// Se esparce como hoja huracanada extinguida por el aire // Tomo el cielo con las manos / una dulce fragancia se esparce por los poros/ la llovizna acaricia el rebaño que adorna la presencia de los dioses// el más grande apoyado en su batuta dirige el destino del mundo en una estrella // Transcurrido el tiempo detenido /invado las paredes de mi cuerpo / como fuego me disperso entre los huesos/ me conecto lentamente con los ojos los oídos y la piel serena y tibia// Me levanto pleno y lento / a transmutado para siempre la conciencia de existencia

viernes, 12 de junio de 2020

Poema perfeccionado con observaciones del taller


PEPE TORCAZA
(Ella se durmió en la orilla.
Tú en la cumbre de una rama.)
Se equivocó la Paloma. Rafael Alberti

|Pepe se para en mi ventana|
|Pepita espera mientras mira|

Sin decir, ellos nos dicen cosas.

Susurran en lenguaje de gestos
y sisean con sus plumas magas

Su cucú sin soslayos me fabula
la libertad de vivir como torcaza.

Dicen y redicen que me escape

Me acucian a salir del ostracismo.
Me atrevo y alzo vuelo a su nido.



Capítulo 1. Pepe y Pepita, desde hace un año, se aposentaron en mi casa y la recorren como si fuera propia. Muy temprano van al comedor para que les ponga migajas de pan y arrocito cocido. Luego, satisfechas, vuelan hasta el árbol donde esconden sus crías. En las tardes, llegan a la ventana de mi alcoba para invitarme a volar. 
Guillermo Pulecio Corredor
Vuelo de Torcaza, 25 de mayo 2020

Capítulo 2 - Pepe y Papita Torcaza. Hace pocos días, trajeron las crías de su nido y se empiezan a habitar como sus padres. Esta pandemia les trajo tres polluelos. En una de mis siestas, los trajeron a mi ventana. Sentí que revoloteaban de un lado a otro. Y como a cualquier animal doméstico les puse nombres: Pepitilla, Pepitillo y Pepitolla. Cuando regresé de mi letargo se ponen como locos buscando el escape. Pepitilla tuvo la torpeza de estrellarse contra el vidrio y calló atontada en el piso. Me levanté. Asumo posición felina y me lancé a cogerla. Por desgracia me quedé con las plumitas tiernas de su cola. Asustada voló y se escondió detrás de mi PC. Con más astucia, me aproximé y de un zarpazo la tomé con la mano. La mire con dulzura mientras ella me miraba aterrada. La besé y la llevé hasta colocarla sobre el umbral de la ventana. Mira hacia todos lados y de pronto vuela sin cola hasta el árbol más cercano.

Capítulo 3 – Pepe el proveedor. Pepita se ha desentendido de los hijos. A Pepe le toca bajar más veces a buscar el embuchado para sus hijos. Y ellos, lo esperan en la reja del jardín para acosarlo y obligarlo regurgitar en sus picos.

Pepe el valiente, baja al piso mientras los necios pinschers lo acechan, lo corretean y él vuela para posarse en un rosal. Les hace fieros. Cuando se distraen, vuelve por los trocitos de maíz.

Pepe el descarado, si no encuentra nada en el suelo y me ve sentado tomando una taza de café, se posa sobre la mesa como quien dice “sírvame”. Desmenuzo una galleta, se la esparzo en un plato y sin ningún melindre se sube y come hasta llenar el buche. Pica, engulle y mira. Atento. Nunca pierde de vista los acechos.

(Ellos, como cualquier ser o ente terrenal, tienen su propio lenguaje para comunicarse, es menester que con ternura entablemos un diálogo con ellos de gestos, cuquidos, siseos y palabras).   

Guillermo Pulecio Corredor
Nidal de la Torcaza, 12 de junio 2020

jueves, 11 de junio de 2020

Fantasía interrumpida


Al interior de la vetusta bestia: lejos; muy lejos de las piernas de mi madre, entre hilos y retazos se teje el rumiante verde; me mira desde un rincón con sus ojos de botón y con sus patas florales canta el misterio. El timón desacelera la escritura hilada sobre la colorida colcha y suspende el vuelo. El espacio es una visión sobre el espejo que da alaridos de animal extinto, repele la conquista y nos expulsa del sueño con sus manos de hombre.  Ya no hay combustible para la vieja nave: el espacio es un animal extinto que se alimenta de su reflejo.

miércoles, 10 de junio de 2020

Ejercicio de fantasía


DILUCIONES - Andrés Felipe Jaramillo Salazar

Ni vitalidad ni consciencia
es frágil
soy frágil
nos amamos frágil

¿Quién es?
no sé
no miraré
es ella

Mis dedos tejen su cabello
besos extraños
yemas en mi espalda
inspira y gime

Rozo sus nalgas
me gustan
aprieto
el sudor serpentea

No le hablo
no la miro
no me habla
no sé si me mira
La imagino
no tiene ojos

La dibujo
es difusa
enrosca sus piernas
me engulle
ahora es violenta

¿Dónde estoy?
no sé
aquí
que más

Lamo mi sudor en su piel
gime
me huelo en ella
no
es su aroma

Intuyo su imagen
cambia
es efímera

¿Quién soy?
no sé
Yo

La abrazo
se diluye
se esfuma dentro de mí
la exhalo
desaparece en la bruma de mi vaho

martes, 9 de junio de 2020

FÁBRICAMOS UN AMANECER

                                                                                              Andrés Felipe Jaramillo Salazar

Óscar, mi vecino, era un niño afortunado, tenía muchos juguetes. Cada vez que soñaba con uno nuevo, lo construía él mismo, con sus propias manos. Al principio, yo era mucho más pequeño que él, sin embargo, a los pocos días de conocernos, Óscar se hizo más niño y yo crecí, lo supe porque después de un fin de semana éramos casi iguales, eso recuerdo.

    El día que lo conocí fue una noche con luciérnagas. Mientras nuestros padres se presentaban, salimos a jugar al antejardín. Después de un rato de juegos con los nuevos amigos del barrio, Óscar entró a la casa y regresó con un tarro pequeño de vidrio, de esos donde vienen las compotas para bebés; raro, pues en esa casa todos eran grandes. El tarro no tenía la etiqueta, estaba limpio y transparente. Me lo pasó con la tapa floja y me dijo que hiciera silencio y que pisara con cuidado.

    ¿Para qué?, me pregunté, si en el pasto no suenan las pisadas; pero le hice caso. Con lentitud y precisión capturó la primera luciérnaga entre sus manos, asegurándose de no maltratarla. Me miró y sonrió en señal de victoria, elevando las cejas, siempre en silencio. Sus manos parecían contener un pequeño sol, así yo imaginaba la fuente de esos destellos intermitentes que se alcanzaban a ver por los espacios que quedaban entre los dedos. Me dijo que destapara el tarro y yo pensé que al abrirlo me olería a bebé, pero no fue así, no olía a nada. Aprendimos a oler todo lo que palpitaba y todo lo que tocábamos palpitaba. Óscar puso sus manos sobre la boca del tarro y las abrió un poco por debajo hasta que el pequeño sol descendió.

   ─¡Tápalo, tápalo! ─dijo con emoción.

   Mientras retiraba sus manos, yo ajustaba la tapa y, cuando lo sostuve con la palma de mi mano, apareció una estrella intermitente. Óscar y yo seguimos en el antejardín, en silencio, capturando estrellas voladoras que fueron llenando al tarro de compota.

   Contamos muchas estrellas danzantes y, de pronto, la noche cercana a nosotros desapareció: fabricamos nuestro primer juguete de tantos: un amanecer.

jueves, 4 de junio de 2020

EXPERIENCIA ONÍRICA


VIAJE FANTÁSTICO
Preámbulo.
Gracias al taller literario EL TRASPATIO DEL CIELO voy a enfrentar esos sueños y fantasías que quedaron como recuerdos o improntas en mi memoria.
Era Semana Santa del año 2016, al parecer por la ingesta de alimentos contaminados me dio una gastroenteritis bacteriana que se convirtió en peritonitis (nunca se supo la causa real y por donde entró la infección al peritoneo). El médico me contó después que en dos oportunidades tuve paro cardiaco-pulmonar y le tocó reanimarme utilizando los procedimientos clínicos conocidos. Me imagino que para evitarme el dolor y la necedad me mantuvieron durante veinticinco días en la UCI en un coma inducido y amarrado a la cama. En este tiempo tuve varios sueños o viajes fantásticos que no me he atrevido hasta ahora relatar. Desperté con inmovilidad total y sujeto a la parafernalia del equipamiento y aparataje de la UCI. Pensé ese momento: “mientras mi pensamiento funcione cabe la esperanza”. Hoy, sé que en mayo de 2016 volví a nacer. Desde ese mes debí empezar de cero, a mover primero los brazos, luego las piernas mientras me iban desconectando de los aparatos. Las terapias permitieron volver a comer, hablar, caminar hasta valerme por mí mismo. Para los creyentes prosperó la ilusión de la sanación milagrosa. Una red de amigos queridos, desde sus posiciones místicas, pedían a su Ser Superior que me dejara en este planeta. Católicos, evangélicos, hinduistas, agnósticos y chamanes (curanderos y milagreros) establecieron sus cadenas de oraciones y desarrollaron ritos mágicos para tal fin. Lo cierto es que volví de ese viaje fantástico cargado de una visión más integradora de la irrealidad y con un amor profundo por todos los seres y elementos de los reinos natural y cultural. .
(En esa estadía tuve varios viajes pero aquí solo me voy a referir a uno)          
PRIMER VIAJE – Despertar de los sentidos.
Estoy frente a una especie de escalera tendida en un haz luminoso. Asciendo por ella y al final encuentro un paisaje yermo de colores intensos pero a la vez deliciosos. Camino descalzo sobre una grama o hierba acolchonada. Empiezo a percibir el aroma de flores silvestres y trato de adivinar su procedencia. Luego, escucho trinos, siseos, susurros y gemidos tiernos de aves y bestias de la selva virgen. Busco identificar a los emisores pero todo es novedoso e indeterminado. Permito que la vista se solace ante la espesura vegetal. Percibo sus formas voluptuosas en sus distintos tonos de verde, amarillos y azulados. Me doy cuenta que allí la arquitectura humana no existe, solo me inmerso en un medio de naturaleza perfecta. Descubro que la iluminación de ese paraje tiene la dulzura del amanecer y la romántica crepuscular. Inhalo el aire como si aspirara vida. El rocío impregna y refresca mi piel desnuda. La brisa acaricia y hace sentir que levito. Allí, no existe el miedo, ni el calor, ni el cansancio; abunda la sensación de paz y solo se permite estar en pleno gozo. Todo está allí y nada es infinito. Es, solo eso, una sensación de felicidad incorruptible. Los habitantes de esa estancia son seres fantasmales que circulan sin provocar tensiones. Solo pasan o vuelan como no queriendo alterar su estado eufórico. Tengo grandes deseos de quedar allí para siempre, pero, algo me pide que regrese. Algo estalla en mi receptor mental: “Todavía no es tu tiempo”.  
Guillermo Pulecio Corredor
Bitácora del mas acá, 4 de junio de 2020

miércoles, 3 de junio de 2020


BÚSQUEDA
            Andrés Felipe Jaramillo Salazar

Era niño cuando escuché que lo más rápido que existía era la luz. Desde la luna un rayo de luz llegaba a la tierra en algo más de un segundo, desde el sol en varios minutos y desde las estrellas, en años.
Unos días después logré rebatir esa teoría, la mirada era más rápida: con solo abrir los ajos alcanzaba la luna, el sol o las estrellas, sin esperas. Preferí no comentar nada, no sentía tener el lenguaje suficiente para explicarlo y cuando tuve el lenguaje más o menos listo la mirada ya era lenta. Yo imaginaba los rayos de la mirada llegando a las estrellas de forma instantánea y tenía una teoría para explicarlo.
Y así, tenía mi propia ciencia: los hormigueros eran el origen de los volcanes y las hormigas podían cambiar el relieve del planeta a su antojo, eran muy poderosas, sus cuevas llegaban hasta el centro de la tierra, lo había visto en un libro donde mostraban que el centro de la tierra era anaranjado, igual al color de las hormigas, estaba seguro de que allá estaba la reina madre que lo controlaba todo. En siglos habían moldeado el planeta y la gente no las respetaba lo suficiente. Admiraba a las hormigas y me asustaba que hicieran nidos cerca de mi casa.
Busqué por muchos años una manera de convertir las palabras de un idioma a otro, así podría llegar a hablar los que quisiera. Estuve detrás de la piedra filosofal de las lenguas. En un cuaderno hice una lista de palabras en inglés y en español y fui buscando las relaciones entre ellas, descubrí que había varios trucos, eran muchas las posibilidades de transformación, lo dejé para después.
Lo que sí encontré fue una fórmula para poner las tildes. Era experto y no fallaba una. Me felicitaron en el colegio y la profesora me invitó a que explicara cómo lo hacía. Con una palmadita en la espalda dijo que había aprendido bien las reglas del español. Sentí que me habían copiado, el descubrimiento fue mío.
No paraba de buscar, de maravillarme con el mundo, de descubrir, de equivocar caminos, de ensayar nuevos.
Hoy recuerdo esas búsquedas que aún persisten, sé que casi todas serán imposibles, esas, son las mejores.

                                            FANTASÍA ERÓTICA

                                               Amaré con mi alma
                                        tu alma mutada en tu cuerpo
                                           tras el halo de un gemido
                                serpenteando el susurro de un beso eterno

                                             En pétalos de caricias
                                                rociaré mi ternura
                                                 avivaré tu deseo
                                            deseo en fuego y llamas
                                         deslumbrado en cada suspiro
                                   con estrellas fugaces de galaxias perdidas 

                                                 Amaré el amor
                                             moldeado de mujer
                                         en cada espacio de tu piel
                                           para beber tu aroma
                                        embriagarme para siempre
                                                de tu esencia

                                               Ahogaré mi voz
                                         en la pasión tumultuosa
                                           de la agonía del día
                                        entregándose a la noche
                                en los fogosos arreboles de un ocaso

                                          En el tiempo suspendido
                                            me olvidaré que fui
                                                 seré en ti
                                    con la fuerza de la vida misma
                                         arrancada de las entrañas
                                          como un pedazo de ser
                                             para ser solo uno                   

lunes, 1 de junio de 2020

Ejercicio

BELLEZA


´Que todos los seres encuentren la felicidad y la causa de la felicidad´


Plegaria Budhista: Los cuatro inconmensurables
BODHI PATH





PULPO



Entre la filigrana perlada

horrorizado, el pulpo se mutila

sus anillos flotan

en la tinta de su pena.









El  perro del niño monje 



La túnica ocre brilla en el templo

OHM…OHM…

lenguas plateadas cubren al Budha soñoliento


palmetazo en la mano , gotas saladas de amor y lealtad



El caballito de mar




Había una vez; un mar sin peces ni olas 

nadie se sumergía en su misterio

ni hollaba en el infinito de su playa

Sólo el caballito de mar, galopaba  en su sudario  de ámbar.


martes, 26 de mayo de 20








Araña




Se crispa la red de plata

reflejos  diamantes de agua dulce

tejido de la vida

eterno balanceo entre contrarios; Ying y Yang




Caracol



El ruido de un caracol no es

El susurro del mar

Ni el viaje del viento

Sino el despertar de un sueño.










La mirla



Ella caminaba entre el bosque de niebla

buscaba el camino perdido entre la hojarasca.

Sólo huellas resecas de amores contrariados 

se oyó el silbido de una mirla, el sol alumbró la  senda.



Canario



Alas amarillas entre un mar de pena

melancolía destilada entre rejas.

En el día sin futuro de la noche;

sólo  chillidos anhelando el brillo de los grillos.

REMIRANDO A ANDREI TARKOVSKIY - Guillo

SOBRE LO QUE ME QUEDA AL REMIRAR ESTE FILME-ARTE (Así decíamos en los años setenta)   ATREVIMIENTO: Después de unos meses, sumergido e...