BÚSQUEDA
Andrés
Felipe Jaramillo Salazar
Era niño cuando escuché que lo más rápido que existía era
la luz. Desde la luna un rayo de luz llegaba a la tierra en algo más de un
segundo, desde el sol en varios minutos y desde las estrellas, en años.
Unos días después logré rebatir esa teoría,
la mirada era más rápida: con solo abrir los ajos alcanzaba la luna, el sol o
las estrellas, sin esperas. Preferí no comentar
nada, no sentía tener el lenguaje suficiente para explicarlo y cuando tuve el
lenguaje más o menos listo la mirada ya era lenta. Yo imaginaba los rayos de la
mirada llegando a las estrellas de forma instantánea y tenía una teoría para
explicarlo.
Y así, tenía mi propia ciencia: los hormigueros
eran el origen de los volcanes y las hormigas podían cambiar el relieve del
planeta a su antojo, eran muy poderosas, sus cuevas llegaban hasta el centro de
la tierra, lo había visto en un libro donde mostraban que el centro de la
tierra era anaranjado, igual al color de las hormigas, estaba seguro de que
allá estaba la reina madre que lo controlaba todo. En siglos habían moldeado el
planeta y la gente no las respetaba lo suficiente. Admiraba a las hormigas y me
asustaba que hicieran nidos cerca de mi casa.
Busqué por muchos años una manera de
convertir las palabras de un idioma a otro, así podría llegar a hablar los que
quisiera. Estuve detrás de la piedra filosofal de las lenguas. En un cuaderno hice una lista de palabras en inglés y en español y
fui buscando las relaciones entre ellas, descubrí que había varios trucos, eran
muchas las posibilidades de transformación, lo dejé para después.
Lo que sí encontré fue una fórmula para
poner las tildes. Era experto y no fallaba una. Me felicitaron en el colegio y
la profesora me invitó a que explicara cómo lo hacía. Con una palmadita en la
espalda dijo que había aprendido bien las reglas del español. Sentí que
me habían copiado, el descubrimiento fue mío.
No paraba de buscar, de maravillarme con el
mundo, de descubrir, de equivocar caminos, de ensayar nuevos.
Hoy recuerdo esas búsquedas que aún persisten, sé que casi todas serán imposibles, esas, son las mejores.
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ResponderEliminarQuerido Andrés F: ¡Evita que ese niño se vaya! El es el verdadero creador. Me gusta tu viaje y me deja enseñanzas perdurables. Se, estoy seguro que somos sujetos con recuerdos.
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