viernes, 21 de febrero de 2020

Queridos compañeros. Dejo el segundo ejercicio propuesto en clase sobre el vacío, el tiempo y el silencio. Quedo atento a sus observaciones. Gracias de antemano.

LA ESPERA

En la esquina de mi cuarto,
patria de botellas vacías,
cada una habita su propio silencio.
Aprenden a escucharse a través del temblor,
o la noche cuando deja caer su vestido.
Aquí no hay relojes, hay tiempo.
Por eso los segundos caen a pedazos;
las horas, huesos enterrados bajo el viento.
El tiempo es una promesa,
acorta la distancia,
el exilio de no ser su cuerpo,
ni el vino que crece en la uva.
Yo, forastero en mi cuarto,
soy botella y tiempo a la vez,
escucho en silencio
cómo el vacío le hace sombra a mi cuerpo
olvidado en la habitación
de algún dios ebrio.

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