El silencio de mi hermana
cruza el corredor.
Poco después
veo su figura:
un camino
atado de sombras.
Los sagrados pactos
Volver a la infancia
y revivir los sagrados pactos
cuando una mano caía
y los dedos dibujaban lo aprendido:
un abecedario
flotante
un bisonte de agua
diminuto
los primeros nombres del
amor
Todo, mientras una voz bajita
canturreaba:
“1, 2, 3, 4…” y luego
“no te quedes dormida,
al diez es mi turno”.
Esa, la época
en que el mundo de mi hermana
cabía en mi espalda.
El símbolo del hogar
Mamá siempre sopesó
al símbolo con su mirada
palpó su vacío
se llenó de su hambre
aconteció su furia
pero nunca pudo hallar su silencio
mucho menos
pudo
nombrarlo.
El silencio
como una música sorda
se reúne en mi cuerpo
abismo dentro de la noche
donde todo enmudece.
Tus poema me invitan a la intimidad de releerlos una mañana de un domingo cualquiera junto a un café. Me pasa seguido con tus poemas.
ResponderEliminary me encanta aún más leerte entre líneas.
ResponderEliminarNunca es tarde. Me gusta tu atrevimiento al manejar el lenguaje para escenificar y vivificar algo que fue desde el misterio.
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