DESANDAR LA AUSENCIA
A María Cristina
Irurita
Mares y andanías
de una vigilia que
no acaba.
Vórtice de ríos y
manglares
arropados por el
recuerdo.
Esteros de venir e
ir.
Solo,
un espantajo,
toca con las manos
el encaje de la ola,
lía desaparecidos
vaciados al
descuido;
en un devenir
huyendo
de lo atávico y servil
para renacer en la
brisa
|| de Mulatos y
Vigía ||
cuando
el sol y la isla Gorgona
son devorados por el
mar.
Busca escondites
en lo más recóndito
|| del Litoral
Pacífico ||
sigue señas que
velan
el tránsito de un
joven
en la bruma de
rituales
y alegorías
licenciosas,
al auspicio de desapegos
para siempre fluir.
Ese joven
no calza ahora
sus huellas en la arena,
ni aspira el vaho
de los efluvios
marinos,
ha olvidado
repisar la trocha
bordeada de yerbajos.
Sumiso,
ya no puede
desandar la
ausencia.
Cali, 30 de agosto
de 2020
Guillermo Pulecio
Corredor
hay partes de este poema que me hipnotiza
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