Mi madre se fue temprano
Pronto, también temprano
El vientre que dejé
Alojó
Células muertas, dolores
y nuevos fríos
Así que más pronto que
temprano mi madre fue otra buena muerta
Una muerta más de la que
nadie habla
No obstante
Como un perro que llora
(las lagrimas de los
perros son silenciosos soldaditos grises que mueren sin lograr ponerse de pie)
La muerte persistía como
la vida que palpita
En la astilla enquistada en
el ojo
Mi madre
De niña tuvo los ojos
cerrados y de vieja
Bueno, vieja nunca fue
Siempre tenía un espectro
de mujer temida
De tal modo que cuando yo
nací los miedos habituales de cualquier separación
Ya la habían dejado a
ella
y más pronto que temprano
me dejarían a mí también
La muerte del miedo es su
amorosa herencia
Como la hoja que cae de
la copa del árbol
Crecí deshecha
Hoja del viento
Mi madre
Como buena mujer
Trabajó cada mañana, no
sé en qué
Pero trabajó
Y regresó a tiempo
Para dejarme en su última
visión
La confirmación de la
muerte de todos los miedos.
Que bellas imágenes. Me emociona tu escritura. Lo leeré de nuevo para comentar algo más.
ResponderEliminarLas imágenes de la admiración por tu madre y su lucha existencial son muy emotivas, lograron conmoverme.
ResponderEliminarEL verso de cierre ya estaba citado antes. No sé si dejas uno solo para que el cierre no pierda expectativa, no sea algo ya planteado.