MI VIEJA CASA
No se sabe cuando uno está listo
para soportar la cordura en los laberintos
del encierro,
vivo ocultándome tras las hendijas
de puertas y ventanas
ahondo las palabras para no pronunciarlas
imagino llaves en mi puerta que no abren a nada
invento un sinfín de laboriosidades inertes
fustigo con un látigo pensamientos siniestros:
hoy habito y dormito postergando la huida.
Mi vieja casa se derrumba desde adentro,
he cerrado la buhardilla donde oculto los recuerdos
he levantado una tapia frente al sótano
y escondo mis
espantos
solo el teclear de mis dedos presurosos
ululan con sus ecos las paredes
el vacío abismal de mi ciudad silente
penetra el traspatio y las alcobas,
y su éter arisco me adormece …
Mi vieja casa tiene un lecho de frente a la ventana,
miro lechuzas y murciélagos en su danza vesperal
con plumas y membranas que no tañe el viento,
veo árboles fantasmas mecer suavemente su negrura
todo se ha dado, todo está listo, y un ritmo vacuo designa
la quietud de un nuevo tiempo para la melancolía.
Guillermo Pulecio Corredor
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