Emmanuel Jaramillo
En algún lugar
En algún lugar donde no se oye el llanto
la infancia era eterna
se respiraba ausencia
también compañía
un niño descubría el mundo
buscaba, jugaba, vivía,
hacía del lugar un encanto
los muros escucharon los pasitos
que se agigantaron con el tiempo
el césped se mareaba con el rodar de la
bicicleta
la mesa se llenaba en cada una de las cenas
La fauna agitada pedía un descanso
la flora se encontraba en todos lados
una mujer cantaba
hacía magia con sus manos
los guardianes llegaban con la penumbra
todas las razas de América se veían a
diario
en ese sitio
que aún conserva a ese niño que ya no vive
ahí
Querido Emmanuel. Bienvenido. Tienes vena de poeta. Sugiero que leas en voz alta el texto y ve donde se pierde la melodía y corriges. Hay mil maneras para decir la misma cosa.
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