LA RETOMA DE LA CASA INVADIDA
“Nos gustaba la
casa porque aparte de espaciosa y antigua guardaba los recuerdos de nuestros
bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia”.
La casa Tomada- Julio
Cortázar. Argentino
Por una
lóbrega existencia en el hastió,
consentí
que mi casa de sueños cumplidos,
poco a
poco fuera invadida por el desgano
los malos
hábitos, la desidia de otros y mía.
Sus interiores,
guarnecidos en barro y paja,
sobre sus
fuertes tapias de calicanto y adobe,
contenían
un cúmulo de talegos embutidos,
sin unas
manos amorosas que ordenaran
y atribuyeran
una apariencia provocativa,
a esas cosas
simples
de ayer,
de hoy y de mañana
que vistieron
de ternura el trajinar hogareño.
Hace un
tiempo empecé a liberar prisioneros.
Retomé mi
cuarto de san alejo en el sótano.
Se
encontraba atestado, con convictos tristes,
condenados
por esa comodidad prestada
en otros
tiempos de juerga fija sin albedrío.
Eran
tantos, de piso a techo, que amenazaban
evadirse
por las puertas y las ventanas cerradas.
Permití
que cayeran en tumulto sobre el pasillo.
Apronté
costales, tapa-boca-nariz y ganas
de
dejarlos escapar con mi hartura y mis dudas.
Estuvieron
dóciles al mirarlos por cada lado
Y pronto
llene diez, más tarde veinte bultos
Con
verosímiles piezas de una historia pasada.
Guillermo
Pulecio Corredor
Claustro del
Hechicero, 4 de abril de 2020
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