Volver a la infancia
Volver a la infancia
y revivir los pactos sagrados
cuando una mano cae sobre la espalda
y los dedos dibujan lo aprendido:
Un abecedario flotante
y en cada palabra
la geografía del barro
flor abierta de lluvia
Un castillo de viento
y en la ventana
el gigante y la caracola de mar
primeras formas del amor.
El bisonte de agua
y en nuestros sueños
sus largos ronquidos
sombra extraña del perro.
Todo aquello, mientras una voz bajita
canturreaba:
“1, 2, 3, 4…” y luego
“no te quedes dormida,
al diez es mi turno”.
Esa, la época
en que el mundo de mi hermana
cabía en mi espalda.
El silencio
animal sordo
de extrañas apariciones.
II
El silencio
se reúne en mi cuerpo
sordo abismo de luz
donde todo enmudece.
Querida, no dejas de sorprenderme.
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