La estrella furiosa arde sobre el vergel,
donde una niña descalza bajo la veranera
observa atenta a la palmera triste
y al próvido naranjo.
La mariposa agonizante
en su lecho diáfano,
descansa bajo un beso de azúcar.
Y la niña llora
sobre las alas agrietadas
de un diminuto cadáver.
Tras sus lágrimas ve pasar
a los peces entre los árboles.
Querida. El poema está allí. Falta un poquito de carpintería para que quede perfecto. Estoy feliz por encontrar en la vida a persones como tu que tiene impregnada el alma de poesía.
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